El Altar de Zeus de la ciudad de Bergama (Pérgamo) en TurquÃa fue un edificio grandioso mandado construir por Eumenes II Sóter en el siglo II adC, entre los años 164 y 156. Fue descubierto en 1871 por el ingeniero alemán Carl Humann.
Los altares de la época clásica eran construcciones de poca importancia que se situaban frente a los templos dedicados a los grandes dioses o a los dioses locales de cada ciudad. Sin embargo, el dedicado a Zeus en Pérgamo fue el edificio más grande e impresionante de la ciudad durante el periodo helenÃstico. La información más antigua acerca de este edificio procede del "Libro de los hechos memorables" de Lucio Ampelli, un ciudadano romano que describió el altar 400 años después de su construcción.
Esta construcción colosal se alzaba sobre una escalinata construida hacia el sur de la acrópolis de la ciudad. El gran friso con relieves recubrÃa el podium del templo. En la parte superior se encontraba una columnata de orden jónico dividida en tres cuerpos, uno central al fondo y dos laterales. La columnata central daba su espalda a un patio cuadrangular que era el espacio del altar destinado a las ofrendas. Los animales eran sacrificados delante de la escalera y los pedazos reservados a los dioses se quemaban después en el altar.
En el podium o basamento se encontraba la decoración escultórica hecha en medios relieves con 2,30 m de altura (aproximadamente) y 120 m de longitud. Estaba rematado por una cornisa muy sobresaliente con dentÃculo.
Las representaciones del friso

El gran friso que rodea el podium describe la mÃtica batalla de la Gigantomaquia. Las figuras y las escenas están tratadas con gran realismo y los pliegues de los mantos, los cabellos, los dibujos del calzado, las expresiones de los dioses y los gigantes, demuestran la sabidurÃa de un gran escultor cuyo nombre se desconoce, pero que sigue las tendencias de los artistas clásicos griegos.
En esta narración se ve representado el triunfo de Zeus y de Atenea frente a sus enemigos los gigantes. En la parte oriental puede verse a Artemisa, la diosa de la caza pisando el cuerpo de un gigante muerto al mismo tiempo que su perro muerde mortalmente en la nuca a otro gigante que se resiste y lucha contra el can vaciándole con su garra un ojo. Otra escena representa a Zeus acompañado por un águila, luchando contra tres gigantes. En el friso norte hay una diosa no identificada que llama la atención por la vasija que lleva en su mano izquierda a modo de arma arrojadiza y que está decorada con serpientes. En la cara norte de la escalinata los dioses empujan a los gigantes escaleras arriba hasta arrinconarlos. Aparecen las divinidades del mar, como Océano y Anfitrite con su hijo Tritón. Las figuras presentan sus atuendos mojados que se pegan a los cuerpos; incluso puede verse a Nereo con escamas en la cabeza y con aletas.
El expolio

Los restos del altar fueron hallados en época moderna por el ingeniero alemán Carl Humann, en 1871. Las excavaciones alemanas comenzaron en 1878 y duraron hasta 1886. La primera fase duró unos veinticinco dÃas y en la misma trabajaron veinte obreros, destinándose un presupuesto de tres mil marcos. El acuerdo con el estado otomano establecÃa que una tercera parte de las obras de arte halladas serÃan para sus descubridores y el resto para la corte del Sultán. Pero debido a la relación de dependencia con el Imperio alemán, el Consejo del gran visir de Constantinopla asignó al gobierno alemán las dos terceras partes y, finalmente, renunció incluso al tercio restante a cambio del pago de veinte mil marcos y de una cantidad igual para las familias necesitadas de la región. Al término de las excavaciones más de mil cajas fueron trasladadas hasta BerlÃn habiéndose gastado trescientos mil marcos procedentes del Ministerio de Cultura germano.[1]
En total, la expedición de Humann sacó a la luz una colección de 132 paneles, 300 fragmentos, estatuas, inscripciones, bustos y otros materiales arquitectónicos.[2]
En 1930 se desmontó y se llevó al Museo de Pérgamo de BerlÃn, en el centro de la ciudad, un lugar que se ha dado en llamar de Isla de los Museos. Allà ha permanecido siempre, a excepción del periodo comprendido entre 1945 y 1959, cuando las tropas soviéticas lo desmantelaron y se lo llevaron como botÃn de guerra al Museo del Hermitage de Leningrado (actual San Petersburgo).
[1] Peter Weiss, La estética de la resistencia. Hiru Argitaletxe, Hondarribia (Gipuzkoa), 1999
[2] Fatih Cimok, Pérgamo. Turizm Yayınları, Estambul, 2007
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